Dejar en paz a los niños

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Dejar en paz a los niños



El pasado día 23 de diciembre, Telecinco puso en marcha el primer programa cuyos protagonistas son exclusivamente niños de 10 a 12 años. En su descargo, debe recordarse que la cadena tomó precauciones. Se dejó asesorar por psicólogos y pedagogos. Los responsables pretenden mostrar cómo es la convivencia de los niños sin la presencia física de sus padres.


El primer capítulo de este "docu-show", como prefieren llamarle sus autores, tuvo escasas novedades, salvo algunos descuidos poco edificantes, como ensuciar las paredes. Nada diferente a la vida real. Sin embargo, la mayor parte de las críticas al invento han sido negativas.

Un departamento de la Generalitat de Cataluña llegó a pedir la supresión del programa. El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, más prudente, expresó su desconfianza hacia programas que convierten la intimidad de los menores de edad en espectáculo público.

En esa misma línea, y a reservas de las próximas entregas, la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes tiene dudas sobre la experiencia de Dejadnos solos. Por varias razones. La primera porque, aún suponiendo que los siguientes capítulos sean tan insulsos como el primero, ha podido abrirse la veda hasta dar con la chispa -las suficientes dósis de morbo- que enciendan las pasiones sobre la novedad.

Existe el peligro de montar un Gran hermano para niños, como se deduce de algunas presentaciones del programa en los Medios. Este es un paso a evitar, y los primeros en verlo así deben ser los padres de las niñas y niños participantes. De entrada, el casting realizado entre 100 candidatos a entrar en Dejadnos solos dejó fuera a las tres cuartas partes. ¿Padecerán los admitidos de narcisismo? Es una posibilidad que no les ayudará a madurar su personalidad. Lo mejor sería dejar en paz a los niños.